7.1. ¿Cómo se controla la respuesta al tratamiento?

En las primeras visitas de control se hace hincapié en la tolerancia al tratamiento, la mejoría en los síntomas de la enfermedad y la aparición de posibles síntomas de toxicidad de los TKI. Se realiza una exploración física, para comprobar la reducción del tamaño del bazo y análisis de sangre cada dos semanas, hasta la normalización de las cifras de células sanguíneas.

Una vez conseguido el control hematológico de la LMC, se realiza una segunda punción de médula ósea entre los tres y seis meses del inicio de la terapia, para comprobar la respuesta al tratamiento, y que conoceremos por la proporción de células con cromosoma Ph, que va disminuyendo. Esta prueba debe repetirse cada seis meses hasta la respuesta citogenética completa. Una vez que se ha alcanzado la respuesta citogenética completa, el seguimiento puede hacerse por análisis de sangre, salvo que aparezcan signos de progresión de la LMC o de otras complicaciones que requieran un nuevo estudio de médula ósea.

Si con imatinib no se obtiene una respuesta idónea en los tiempos de tratamiento establecido, normalmente una respuesta hematológica a los tres meses, una respuesta genética de calidad a los seis y doce meses y una respuesta molecular mayor posteriormente, hay que investigar por qué la medicación está fallando. Puede deberse a un problema de toma, absorción o metabolización del medicamento y una mutación en la leucemia que haya provocado la resistencia a imatinib. En este caso hay que utilizar otro TKI que sea eficaz o un tratamiento alternativo. La resistencia a los TKI se puede deber a mutaciones en distintos puntos del gen BCR-ABL o a otras alteraciones cromosómicas.

6.4. Trasplante Alogénico de Médula Ósea

El trasplante alogénico de progenitores hematopoyéticos (Alo-TPH) supone la sustitución de las células madre que dan lugar a las células sanguíneas del paciente por las de un individuo sano compatible con él, generalmente un hermano o, si ello no es posible, un donante voluntario que sea compatible. Los progenitores hematopoyéticos se pueden obtener de la médula ósea, de la sangre o del cordón umbilical del donante.

El trasplante alogénico de progenitores hematopoyéticos (alo-TPH) es el único tratamiento con capacidad de curación demostrada de la LMC. Hasta la introducción de los TKI, era el tratamiento de elección para los pacientes menores de cincuenta y cinco años que tenían un hermano compatible y para los menores de cuarenta años con un donante no familiar. En la actualidad, en vista de la elevada capacidad de los TKI para conseguir respuestas citogenéticas y moleculares, y superviviencias prolongadas, el alo-TPH no debe realizarse de entrada en ningún caso de LMC en fase crónica y se reserva como tratamiento para los pacientes jóvenes que no respon¬den a los TKI o no pueden tolerarlos. En general, antes de considerar el trasplante, tu equipo médico te tratará con un TKI de segunda generación. En España la búsqueda de un donante no familiar se realiza a través del REDMO (Registro Español de Donantes de Médula Ósea) y de la ONT (Organización Nacional de Trasplantes).

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Sabías que…

El Día Mundial de la LMC se conmemora el 22 de septiembre porque el origen de la enfermedad procede del intercambio de material genético entre los cromosomas 22 y 9.