3.2. ¿Qué es la Leucemia Mieloide Crónica (LMC)?

La Leucemia Mieloide Crónica (LMC) es una enfermedad de las células madre hematopoyéticas que provoca una producción descontrolada de glóbulos blancos, que no obstante, mantienen el proceso normal de maduración, lo que hace que la enfermedad avance lentamente.


La LMC representa aproximadamente del 10 al 15% de las leucemias del adulto y puede aparecer a cualquier edad, aunque más de la mitad de los pacientes tienen más de sesenta y cinco años en el momento del diagnóstico.
Aparte de la exposición a altas dosis de radiación, como por ejemplo tras un accidente en una central nuclear, no se conocen factores ambientales de riesgo de tener LMC.

¿Qué causa la Leucemia Mieloide Crónica (LMC)?

La LMC es una enfermedad en la que las células normales de la médula ósea son totalmente sustituidas por otras procedentes de una célula madre hematopoyética anormal en la que se han producido alteraciones genéticas que desencadenan su comportamiento tumoral. Es decir, las células que proceden de esta célula madre anormal crecen sin control, invaden, alteran y destruyen los tejidos normales.

La LMC está causada por una mutación genética que consiste en la formación de un gen anormal, un oncogen llamado BCR-ABL. Esta mutación se puede detectar por el estudio de los cromosomas (material genético) del paciente y también por otras técnicas de estudio molecular.

Los genes están compuestos por moléculas alineadas en hebras dobles de ácido desoxirribonucleico (ADN), que contienen las indicaciones para que las células fabriquen proteínas con las que mantener las funciones celulares y hacerlas crecer y multiplicarse. Las hebras de ADN están protegidas en el núcleo de la célula y cuando no están siendo utilizadas están agrupadas en forma de cromatina. La cromatina se estructura en forma de cromosomas. El ser humano tiene 23 pares de cromosomas, que se ordenan y numeran según su tamaño y forma. La alteración que da lugar a la LMC, el oncogen BCR-ABL, se detecta en el análisis de los cromosomas porque es el resultado de que dos de los cromosomas, el 22 y el 9, intercambian entre sí parte de su material genético. El resultado de este intercambio es un cromosoma anormal llamado cromosoma Filadelfia (Ph) o t(9,22).

El cromosoma Filadelfia (Ph)

El cromosoma Filadelfia (cromosoma Ph) es una alteración que esta sólo en las células hematopoyéticas y en las células de la sangre y no en la células del resto de los tejidos del organismo, es una alteración adquirida (no congénita) y por ello, ni se hereda ni puede transmitirse a los hijos.
El intercambio de material genético entre los cromosomas 22 y 9 hace que se fusionen dos genes: el gen BCR (localizado en el cromosoma 22) y el gen ABL (localizado en el cromosoma 9) dando como resultado el oncogén BCR-ABL.

El oncogén BCR-ABL

El oncogén BCR-ABL, que se produce de forma “casual” en una célula madre hematopoyética, es el responsable de la LMC porque fabrica sin control grandes cantidades de la proteína BCR-ABL. Esta proteína oncogénica hace proliferar de manera incontrolada a las células madre de la LMC, que acaban sustituyendo a las normales y producen cantidades excesivas de granulocitos. Además, estos granulocitos tumorales sobreviven más de lo normal porque la maquinaria celular que desencadena su muerte está dañada, también como consecuencia de los efectos de la proteína BCR-ABL. Debido a esta proliferación de las células de la médula ósea, la LMC se incluye dentro del grupo de las enfermedades de la sangre conocido como enfermedades mieloproliferativas crónicas.

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Sabías que…

El Día Mundial de la LMC se conmemora el 22 de septiembre porque el origen de la enfermedad procede del intercambio de material genético entre los cromosomas 22 y 9.